Ahora hablemos de la economía circular. Actualmente, nuestra economía es lineal, ¿Qué quiere decir esto? Que nuestro sistema y la forma en que consumimos está basado en una línea recta infinita que nunca acaba: extraemos los recursos de nuestros suelos, los convertimos en materiales, con esos materiales fabricamos productos, y esos mismos productos los echamos a la basura una vez que no nos sirven más… y se repite el proceso de nuevo.

Lo más grave es que cada una de estas etapas contaminan, emiten gases y consumen energía para simplemente terminar en la basura. Pero el mundo no siempre fue así. Esto surgió al principio de los años 80 como una técnica para generar más ventas. Mientras más rápido se rompa el producto y más díficil sea de reparar, más rápido se podrá generar una nueva venta. Y sí, antes este modelo era rentable, pero hoy somos muchos más habitantes en el planeta y todos consumimos masivamente… así que son nuestros hábitos los que hay que cambiar.

Si el planeta se rige por unas leyes naturales, y nosotros somos parte de él, deberíamos basar nuestro estilo de vida en estas mismas leyes, ¿no? Necesitamos una economía diferente donde el objetivo no sea crear más sino crear mejor para que cuando un producto termine su vida útil pueda ser reinsertado de vuelta al sistema.

¿Por dónde comenzamos?

Por intentar vivir un estilo de vida más sustentable, tomando mejores decisiones. No podemos ser perfectos hasta que nuestro sistema cambie por completo pero si podemos minimizar nuestro impacto en el medio ambiente e incluso, convertirlo en una moda o tendencia.

Para lograrlo nos concentramos en comprar sólo lo que necesitamos. Luego, reutilizamos lo que tenemos por la mayor cantidad de tiempo que podamos. Después nos enfocamos en reciclar y de último, hacemos composting, abono.  Este es el ejemplo a una economía circular casera! Es fastidioso y díficil pero es la manera de romper las reglas e innovar el mercado porque al final eso es lo que somos: ¡un mercado de demandas! Si cambiamos la demanda, cambiamos el mercado y poco a poco podremos ir cambiando el mundo. 

Yo recomiendo comenzar muy poco a poco (baby steps). Así estoy haciendo yo y me ha ido bastante bien. Cuando ya me siento cómoda con la primera, paso a la segunda y así sucesivamente. (En mi post Los Primeros Pasos podrás ver los primeros tips y pasos para hacer)

Busca o crea amigos que piensen igual

Es más fácil comenzar esta etapa acompañados. Así que pregunta, googlea, investiga y habla con tus conocidos y amigos para averiguar quién está adoptando esta misma forma de vida o quién quiere comenzar a hacerlo contigo. Sigue en las redes sociales a personas y empresas que ya hayan hecho un cambio en sus hábitos para que te inspires a seguir. Busca videos en Youtube o TedTalks acerca del tema. ¡Edúcate! Este es un tema que se nutre de la información.

¡Actívate!

Haz propuestas de alternativas en tu casa, espacio de trabajo, negocio y lugares que frecuentas. En todos esos lugares ya tienes la confianza como para poner el tema sobre la mesa.

Es importante que tomes en cuenta tu casa como parte de este cambio. Incentivar a tu familia de una forma no-invasiva y no-obligatoria a adoptar pequeños cambios en su día a día o en sus negocios es parte de la acción.

El objetivo es crear conciencia y esto sólo se puede hacer poderoso si empieza de manera local. Hay que ir de lo más chiquito a lo más grande. De tu casa al mundo entero.

Involúcrate en la política

Una vez que ya se haya logrado conscientizar a un gran grupo de personas activas es que podremos hablar de política y proyectos de leyes. Pero primero necesitamos fortalecer nuestra preocupación para que sea un tema fuerte a la hora de ponerlo en la mesa. Después daremos chance a que los políticos reaccionen y se ocupen. Esta es la meta general del movimiento y por ello, no podemos detenernos hasta que se logre.  Por supuesto que tomará tiempo, pero si empezamos por lo pequeño podremos ganar mucha fuerza.

Todo lo que acabo de compartirles son pequeñas ideas y acciones que personalmente aplico en mi rutina diaria y que les pongo a la orden. No tienen que cambiar su estilo de vida todavía (para convencerte hay mil posts más) pero sí espero poder motivarlos a querer formar parte de ese cambio que el planeta necesita. Y ojo, lo necesita YA. Para hacerlo, tenemos que tomar mejores decisiones y estar presentes activamente en nuestras comunidades.

Creo que ya hemos aprendido, sobre todo los venezolanos que me leen, que hay que involucrarnos en nuestras pequeñas comunidades para poder ver grandes cambios en la sociedad. Mientras más ajenos estemos, más oportunidad le damos a otras personas de tomar decisiones por nosotros.

Recuerda que nada cambia si nada cambia… y si tú no cambias.